martes, 22 de agosto de 2017

ITINERANCIA SONORA / EPISODIO JUAN PIÑA

Con un trayecto y distancia de aproximadamente una hora larguita, como decimos en Bogotá para estirar el tiempo ante cualquier circunstancia, llegue en bicicleta a la cita que me había comprometido con uno de los artistitas más prolíficos e importantes de la música de nuestro folclore colombiano; el cantante y músico Juan Piña, quien se encontraba alojado en el hotel San Francisco ubicado en el centro de la ciudad junto con su familia, y que además estaba a puertas de celebrar sus más de 50 años de carrera artística en el teatro Jorge Eliecer Gaitán.  Formal y amablemente con aire de humildad, me recibió y de oído atento con mi grabadora simplemente le pregunte por su legado musical.



Fue una conversación amena en la que su trayectoria se vislumbraba con cada palabra que relataba, trayendo a memoria muchas canciones que lo habían caracterizado en sus inicios y con las que incluso se hicieron muy populares en diversos escenarios de nuestra región, así como en el mundo, dejando un legado y huella imborrable en la memoria de sus seguidores. 


Atento escuchaba sin musitar al niño consentido de San Marcos (Sucre), como coloquialmente se le conoce en su pueblo y la región caribe; mencionando constantemente  la esencia y el amor por la música, así como por su trabajo, al cual  le ha dedicado disciplina y tesón, y que hoy por hoy, lo convierten en toda una leyenda de la música colombiana. No lo digo con aires de superioridad, sino por el orgullo con el que hablaba en defensa de lo propio, partiendo de la identidad por lo nacional, llegando a tal punto de trasmitir a sus hijas y allegados ese despertar de oídos a las nuevas generaciones, "su propio sentir" Y muy merecido el halago, ya que en el año 2012, recibiría el homenaje póstumo y galardón más importante que se le puede otorgar a un artista de su talla,  un Grammy Latíno.





Una vez consumada la entrevista, que más bien fue una conversación, me invito a almorzar junto a los suyos, donde pude identificar otras facetas más intimas, que por ética no revelo, pero que me permitieron entender su naturaleza como persona noble y humilde. Queda por decir que este episodio como Itinerancia sonora es dedicada al gran polifacético y maestro Juan Piña.


       
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