martes, 9 de diciembre de 2014


y Fue! ““Perra Vida”

Reconozco que no soy muy dado a tener animales en casa, de hecho, el día que me llamaron para la coproducción de la siguiente propuesta, mi nivel de tolerancia reventó, ya que en el apartamento que compartimos con mi esposa e hijos, teníamos una perrita la cual llego a tener tres nombres. Uno dado por mi familia (Gaby), otro con el que me sentí identificado para llamarle (pancha) y negra que fue el nombre que le coloco su nueva dueña.  Así es, su nueva dueña; pues el día que la saque a la calle lo hice de muy mal genio, por qué literalmente la mascota me tenía destrozada la casa, eso sin contar con la suciedad que producía constantemente, el mal olor y los ataques repentinos que les hacia a los niños. No hay justificación alguna para botar un animalito a la calle y por la sensibilidad de mi corazón, trato de no mirar hacia esas dimensiones inhumanas.  De hecho, la situación y decisión me afecto tanto, por el cariño y afecto que los niños le habían cogido a Gaby.   

Por fortuna y para la suerte de la perrita, ese día cuando pasaba una señora frente a mi casa me la recibió al darse cuenta de la situación y sin cuestionar en lo absoluto de mi decisión, la llevo con todo y cama a un espacio más abierto y perfecto para Gaby, pancha, o la negra como ella la llamaría en adelante. Honestamente fue doloroso y la vez irónico el haberla dado en adopción, pero era mejor que echarla de patitas pa la calle.




Creo que mi caso me hizo sentir un cargo de conciencia para no volver a tomar decisiones tan radicales, si bien la surte de Gaby, pancha, o negra fue oportuna, considero que no siempre se corre la misma suerte para los miles de animales que andan por la ciudad, pues ciertamente son muchas las personas que sin mediar palabra, tiran o botan a sus mascotas, quienes seguramente los acompañaron gran parte de su vida. La situación de animales maltratados y abandonados es de gran magnitud que terminado por volverse un problema de salud publica en la capital. 


Después de este pequeño relato compartiré, lo que fue la producción de la propuesta que precisamente refleja la situación de animales maltratados y abandonados en la localidad de Bosa,  así como todas y cada una de las amenazas por las que tienen que pasar.  Un programa que pretende dejar una reflexión ante un tema de muchas dimensiones en la ciudad.

  La producción estuvo a cargo de la Fundación Hikari Yami organización sin ánimo de lucro de la localidad Bosa (Bogotá), en coproducción con Rowinson Perez.

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